LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACION SEXUAL; concientizar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y promover la protección de sus derechos.

LA TRATA DE PERSONAS CON FINES DE EXPLOTACION SEXUAL; concientizar sobre la situación de las víctimas del tráfico humano y promover la protección de sus derechos.

La trama social

Por: Fernanda Gil Lozano - Parlamentaria Mercosur

La explotación sexual de un ser humano por otro , el sometimiento, la
privación de la libertad, son delitos de trata personas de muy complejo abordaje
en términos de prevención, sanción y asistencia a las victimas porque tienen un
entramado donde se cruzan complicidades, intereses y silencios de los
organismos de control que se nutren de la opresión cultural de la sociedad
patriarcal.

La trata con fines de explotación sexual es un delito que crece y se
fortalece día a día en el mundo y resulta sumamente rentable por que su
materia prima – el cuerpo de la mujer – es rédito puro en tanto se usa
innumerables veces por día y tiene mantenimiento cero.

¿Por qué este delito crece tanto y tan de prisa? Por un lado como hemos
dicho es muy rentable sin ninguna inversión para el proxeneta y por otro lado
por que esta ligada a la creciente exclusión y desintegración social, a la
transformación de los mercados de trabajo, a la violencia de género, a la
modificación de los modelos de producción y a la transformación de mujeres y
niñas en “objetos de consumo”.

Miles de mujeres son arrojadas por el sistema capitalista a la
marginalidad , la pobreza y la desesperación desapareciendo cada vez mas
el rol del estado en las esferas de protección y educación.
A pesar de ello, cualquier mujer puede caer en las redes de la trata de
personas y la prostitución ya que esta atravesada por cuestiones de género, de
clase y de racismo.

Las profundas desigualdades sociales y de género, sumadas a las
formas de ciudadanía restringida, constituyen un cuadro de vulnerabilidades y

violencias que posibilitan la explotación y comercialización a través de
proxenetas y regentes de prostíbulos, que ven alentado su negocio por la
demanda que naturaliza el consumo de la prostitución.

La trama social es como la punta del ovillo donde se encuentran las leyes que
rigen en nuestro país que son muy buenas en sí mismas pero cuya aplicación
se ve entorpecida por la falta de controles y en la otra punta del ovillo la cultura
de la explotación que hace que las mismas victimas se consideren
benefactoras de la sociedad patriarcal que logra hacer del cuerpo de las
mujeres una pequeña empresa.

La opresión a las mujeres encierra siempre una importante cuota de
violencia, que se pone de manifiesto tanto en la esfera de la coacción física
directa como en la del orden de lo simbólico.
La permeabilidad con la que nuestra sociedad tolera el sometimiento
ejercido sobre las mujeres, el convertir la explotación sexual en un trabajo está
firmemente vinculada con la naturalización de ciertos atributos que –se supone-
constituyen cierto “ser” esencial femenino donde la mujer debe estar al
servicio del varón.
La cadena que compone la trata de personas, se compone de
reclutadores, proxenetas y regentes de prostíbulos que desarrollan su “trabajo”
al amparo de la protección de “funcionarios públicos” y de “miembros de las
fuerzas de seguridad”. “.
Los reclutadores captan chicas siempre a través del engaño, ofreciendo
falsos empleos que van desde trabajar en un restaurante, cuidar bebés o
ancianos o participar de promociones. Existen reclutadores que trabajan “en
relación de dependencia” para los regentes de los prostíbulos y .
también es frecuente que la actividad de reclutamiento quede en manos de
mujeres que ejercen la prostitución en determinados lugares. En ocasiones,
estas mujeres son obligadas a reclutar a otras bajo coacción.
Otras son entregadas o secuestradas durante su adolescencia o antes,
y una gran cantidad de ellas sufrieron situaciones de violencia física,
psicológica o sexual en su infancia dentro del ámbito familiar

El 90� las personas víctimas de trata son mujeres y niñas
secuestradas para ser prostituidas y en su mayoría no superan los 23 años de
edad. Mientras mas joven mas comisión para el prostíbulo al reclutador. Es
claro que es un problema de género, que la prostitución es género mujer.

Los proxenetas obtienen ganancias de la explotación sexual de una o
más mujeres que dicen de “su propiedad” a las cuales enamoran, razón por la
cual se les denomina “ maridos “ y que bajo este sistema llegan a tener treinta “
mujeres” Nuestro país es un país de origen, tránsito y destino de hombres,
mujeres y niños víctimas de la trata de personas con fines de explotación
sexual comercial . La mayor parte de los casos de trata se desarrollan dentro
del país, desde las zonas rurales a las urbanas como también se reclutan
mujeres que son enviadas a países limítrofes y Europa.

Nada de esto podría ocurrir sin actores secundarios y facilitadores de la
logística como remiseros, vendedores ambulantes y vecinos que bajan al
terreno como así tampoco sin la “connivencia policial y política” y la “escasez
de acciones orientadas a investigar y perseguir este delito por parte de los
jueces que no han terminado de entender que la trata de personas y la
explotación sexual son un delito.

Tampoco sin la existencia de los clientes de la prostitución que
requieren servicios sexuales de mujeres y que en su mayoría esta
conformado por varones, de entre 40 y 50 años, de nivel socioeconómico alto .
También entre ellos se encuentra una franja de clientes constituida por varones
de menores recursos que consumen frecuente u ocasionalmente los servicios
de niña y adolescentes.

Combatir el delito de la trata de personas exige también desalentar el
consumo de la prostitución en general y abordar con mucha más profundidad
las causas y entramados que condensan el aumento del consumo de servicios
sexuales .

Por otro lado y además, quieto detenerme en otro actor de este entramado
social dirigiéndome cierta intelectualidad femenina que ha dado en llamar con
el eufemismo de “ trabajadoras sociales “ al comercio sexual.

Es notable que al mismo tiempo que surgen movimientos de mujeres liberadas
de la trata que cuentan su experiencia, organismos de protección de las
victimas de trata, que hay una voz colectiva a nivel mundial que da cuenta de
lo que ocurre en lo prostíbulos, se pretende instalar a través de cierta academia
que se autodefine feminista y vanguardista, la aceptación de que ser puta es
una elección libre.

Las académicas pro- prostitución se han convertido en las embajadoras
ideales de los proxenetas, los cuidan para que sigan ocultos en el ejercicio de
su delito y hacen visible la voz de las prostitutas clamando por obtención del
status de trabajadoras mientras se invisibiliza al putero que se jacta y sigue
despreciando a las mujeres que somete.

Cuidado con el discurso progresista de ciertas intelectuales que
argumentan escuchar la voz de las trabajadoras y dicen entender su situación,
y que hacer del propio cuerpo una red de negocios es un derecho que la
sociedad argentina les esta negando y que los proxeneta son empresarios
amigos que las ayudan a sentirse mas seguras en el ejercicio de su
“profesión”.

Bajo el amparo de la construcción de argumentos falaces – niegan todos
los Convenios Internacionales de lucha contra la trata de personas que desde
1936 en adelante hasta la Convención de Belem Do Pará han dejado en claro
que se debe suprimir la trata de mujeres y la explotación comercial.

Hasta donde ha llegado la colonización que el patriarcado ha hecho
sobre la psiquis femenina que ciertas intelectuales contribuyen a eternizar un

status quo que legitima la violencia y la discriminación hacia las mujeres
convirtiéndolo en el gran éxito del patriarcado neoliberal.

Como puede sostenerse que llamar “ trabajo sexual “ a la explotación del
cuerpo de la mujer es ponerle cierta cuota de “ dignidad” ¿? Y creer que las
niñas “ deciden” curiosamente sobre toda la continuidad de privilegios que al
machismo le conviene ?

La industria de la trata de personas con fines de explotación es la más mortal
para las mujeres y se nutre de ese entramado compuesto por leyes que no se
cumplen, la sociedad patriarcal que se defiende a capa y espada de todo lo que
amenace su supremacía, y las nuevas falacias del discurso proteccionista de
los proxenetas.

Por eso la capacidad del movimiento de mujeres de intervenir en el diseño de
las políticas públicas , de articular un discurso honesto y sostenido, de
sensibilizar a la sociedad sobre el hecho de que la prostitución no es un
trabajo, es nodal para desestructurar los pilares en los que se asienta la
industria de la trata de personas con fines de explotación sexual.